Educación

El fabulador: análisis de la obra poética de José Enrique García

El fabulador de José Enrique García es analizado como una obra poética mayor y unitaria, situada entre las cimas de la literatura dominicana y latinoamericana del siglo XX.

Carmen Rodríguez

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

domingo, 4 de octubre de 20262 min de lectura
El fabulador: análisis de la obra poética de José Enrique García
El fabulador: análisis de la obra poética de José Enrique García

El fabulador, obra poética de José Enrique García, representa una de las cimas de la poesía dominicana y latinoamericana del siglo XX, reconocida por dos generaciones como una creación mayor y unitaria.

El texto no se presenta como una colección de poemas cualquiera, sino como una obra estructurada en tres partes diferenciadas mediante variaciones tipográficas, diseñadas para ayudar al lector a discernir los distintos discursos que la componen. Esta división formal refleja una intención clara de guiar la interpretación sin caer en el sentimentalismo personal ni en forzamientos retóricos.

Según el análisis, el libro expresa una tragedia ligada a lo más profundo de la existencia humana y del ser del poeta. El autor sitúa su poesía dentro de una tradición que incluye a figuras como Novalis, Baudelaire, Bécquer, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, quienes concebieron la poesía como un continuum simbólico que atraviesa la historia y la vida de la humanidad.

El poeta reconoce que la palabra poética, aunque misteriosa y enigmática, nace de experiencias colectivas como el trabajo, el agua o el viento, pero también comprende que la fábula que construye no es la realidad, sino un discurso posible de una historia supuesta. Esta fábula, aunque íntimamente unida a quien la expresa, trasciende lo individual para convertirse en un testimonio colectivo.

Surge entonces una contradicción trágica: la fábula es únicamente propia del poeta, pero al mismo tiempo es un testimonio de todos. El fabulador, en este sentido, no es un mero adorno o superficialidad, sino un descubridor y constructor de sueños posibles, cuya labor se asemeja al sacerdocio o al rol del chamán en culturas primitivas, encargado de narrar el origen del mundo y la relación de la tribu con él.

Así, el poeta recorre el mundo fabulando sobre cosechas, siembras, guerras y la muerte, consciente de que su sueño no puede ser únicamente propio, sino que debe ser válido para todos los hombres. Su obra, por tanto, no es un escape, sino un compromiso profundo con la condición humana, donde la poesía se convierte en un acto de testimonio, imaginación y responsabilidad.

Compartir artículo

Carmen Rodríguez
Sobre el autor

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.