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Día Nacional de la Biblia en República Dominicana: origen, significado y vigencia

Cada 27 de septiembre, República Dominicana celebra el Día Nacional de la Biblia, fecha establecida por ley en 1984 para honrar las Sagradas Escrituras y su influencia en la vida espiritual y cultural del país.

Roberto Martínez

Roberto Martínez

Editor de Tecnología

domingo, 27 de septiembre de 20264 min de lectura

Cada 27 de septiembre, República Dominicana conmemora el Día Nacional de la Biblia, una fecha establecida mediante la Ley 204-84 en reconocimiento a la importancia de las Sagradas Escrituras en la vida espiritual y cultural del pueblo dominicano. La celebración, instituida en 1984, invita a reflexionar sobre la historia, el significado y la vigencia de este conjunto de libros sagrados.

La Biblia no es un solo libro, sino una colección de escritos divididos en el Antiguo y el Nuevo Testamento. En sus páginas se encuentran relatos históricos, poesía, profecía, literatura sapiencial, cartas y testimonios de fe que, a lo largo de los siglos, han influido en el desarrollo del cristianismo y de múltiples sociedades alrededor del mundo.

En República Dominicana, el 27 de septiembre fue establecido oficialmente como Día de la Biblia mediante la Ley 204 de 1984. La legislación reconoce la tradición de fe cristiana presente en la historia del país y fijó esta fecha para honrar las Sagradas Escrituras.

La iniciativa tiene un vínculo histórico con San Pedro de Macorís. Según la Universidad Nacional Evangélica, el reverendo Álvaro Vicioso Santil, pastor de la Primera Iglesia Evangélica Dominicana y durante años responsable de la Sociedad Bíblica Dominicana, promovió la idea de establecer una fecha dedicada oficialmente a la Biblia.

Desde entonces, iglesias, comunidades cristianas, centros educativos y diversas instituciones realizan actividades para promover la lectura y reflexión de las Escrituras en todo el territorio nacional.

La elección de septiembre también guarda relación con hitos históricos en la traducción de la Biblia. En el ámbito evangélico, el mes recuerda la culminación, el 26 de septiembre de 1569, de la impresión de la Biblia traducida al español por Casiodoro de Reina, conocida como la Biblia del Oso. Esta traducción fue posteriormente revisada por Cipriano de Valera, dando origen a la versión Reina-Valera, una de las más difundidas en el mundo hispanohablante.

En la tradición católica, septiembre conduce al 30 de septiembre, Día de San Jerónimo, quien dedicó gran parte de su vida al estudio y traducción de las Escrituras al latín, produciendo la Vulgata.

Así, aunque las distintas tradiciones cristianas tienen motivos particulares para asociar septiembre con la Biblia, todas coinciden en destacar la importancia de acercarse a las Escrituras como fuente de fe, verdad y guía espiritual.

La historia de la Biblia está estrechamente ligada a la transmisión de la fe cristiana. Sus textos fueron escritos en diferentes épocas y contextos, en lenguas como el hebreo, el arameo y el griego, y posteriormente traducidos a numerosos idiomas. La invención de la imprenta de tipos móviles en Europa transformó radicalmente la posibilidad de reproducir y distribuir las Escrituras. La Biblia de Gutenberg, producida en el siglo XV, se convirtió en una de las obras más emblemáticas de los primeros tiempos de la imprenta europea.

Desde entonces, las traducciones y ediciones se han multiplicado, y las Escrituras han llegado a comunidades de prácticamente todos los continentes. Para la fe cristiana, la Biblia no representa únicamente un documento histórico o literario: es recibida como la Palabra de Dios y como una guía para conocer su voluntad.

En el centro del mensaje cristiano se encuentra Jesucristo. El Nuevo Testamento presenta su vida, muerte y resurrección como el cumplimiento de las promesas anunciadas en las Escrituras y como el fundamento de la esperanza cristiana. Como expresa el Evangelio de Juan: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14).

Una particularidad de República Dominicana es que la Biblia ocupa un lugar visible en uno de sus principales símbolos nacionales. La Constitución establece que el Escudo Nacional lleva en el centro una Biblia abierta en el Evangelio de Juan, capítulo 8, versículo 32, acompañada de una cruz. El texto bíblico representado dice: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

La presencia de las Escrituras en el Escudo Nacional constituye una referencia singular a la tradición cristiana dentro de la simbología dominicana. Más de cuatro siglos después de las primeras grandes traducciones al español y siglos después de la expansión de la imprenta, la Biblia continúa siendo leída en hogares, iglesias, centros de estudio y comunidades cristianas.

Para los creyentes, su vigencia no depende solamente de su antigüedad. En sus páginas encuentran respuestas espirituales, consuelo en momentos de dolor, dirección ante las decisiones y esperanza frente a las dificultades. Uno de los llamados centrales de las Escrituras es vivir en fe, amor, perdón y obediencia a Dios.

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Roberto Martínez
Sobre el autor

Roberto Martínez

Editor de Tecnología

Ingeniero en sistemas y periodista tecnológico. Fundador de varios blogs de tecnología. Analiza las tendencias digitales que impactan a la República Dominicana.