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Ciclón Inés: el huracán que devastó Barahona y Pedernales en la historia dominicana

El ciclón Inés devastó Barahona y Pedernales con lluvias torrenciales y vientos huracanados, destruyendo infraestructura, cultivos y dejando un legado en gestión de riesgos.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

martes, 29 de septiembre de 20262 min de lectura
Ciclón Inés: el huracán que devastó Barahona y Pedernales en la historia dominicana
Ciclón Inés: el huracán que devastó Barahona y Pedernales en la historia dominicana

El ciclón Inés se registra como uno de los eventos meteorológicos más destructivos en la historia de la República Dominicana, particularmente por su impacto devastador en las provincias de Barahona y Pedernales. Su paso por el suroeste del país dejó una huella imborrable en las comunidades afectadas, marcando un antes y un después en la gestión de riesgos nacionales.

Las lluvias torrenciales y los vientos huracanados provocaron el crecimiento repentino de los ríos, aislando a poblados enteros que permanecieron incomunicados durante días. La infraestructura local, particularmente vulnerable en esa época, colapsó bajo la fuerza de la naturaleza: viviendas de madera fueron derribadas, techos arrancados y los sistemas de alerta temprana resultaron insuficientes frente a la magnitud del fenómeno.

El sector agrícola y pesquero sufrió pérdidas totales, comprometiendo gravemente la seguridad alimentaria de la región. Los sembradíos de plátanos, frutos menores y café fueron destruidos por completo, mientras que los pescadores en alta mar enfrentaron condiciones extremadamente peligrosas debido al mar embravecido. Esta devastación afectó directamente a una economía de subsistencia profundamente vinculada a la tierra y el mar.

Las labores de rescate y asistencia humanitaria se vieron obstaculizadas por la destrucción de carreteras y puentes principales. Aunque las autoridades nacionales desplegaron operativos de emergencia para llevar suministros básicos a las zonas más aisladas, la escala del desastre superó temporalmente la capacidad de respuesta estatal, retrasando la llegada de ayuda a las comunidades más afectadas.

El impacto psicológico y social del ciclón Inés perduró durante generaciones. Los testimonios de sobrevivientes fueron transmitidos de padres a hijos, convirtiendo al evento en un punto de referencia temporal en la memoria colectiva. La reconstrucción tomó años de esfuerzo colectivo y significó un importante sacrificio económico para las familias afectadas.

El legado de Inés contribuyó a lecciones fundamentales en materia de gestión de riesgos y ordenamiento territorial en la República Dominicana. Se hizo evidente la necesidad de construir edificaciones más resistentes y reubicar asentamientos en zonas de alto riesgo. Hoy, su memoria sirve como recordatorio de la vulnerabilidad insular frente a eventos extremos, particularmente en un contexto de cambio climático creciente.

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Lucía Fernández
Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.