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Ciberseguridad: 78% de empresas sufrió brechas en 2025 pese a confiar en su protección

El 78% de las empresas sufrió brechas de ciberseguridad en 2025, pero el 85% confía en su protección, revelando una brecha de 15 puntos entre percepción y acción real.

Roberto Martínez

Roberto Martínez

Editor de Tecnología

martes, 21 de julio de 20264 min de lectura

Un estudio global de Deloitte revela una contradicción crítica en la ciberseguridad empresarial: el 78% de las organizaciones sufrió al menos una brecha durante 2025, mientras que el 85% afirma confiar plenamente en su estrategia de protección digital. Esta brecha entre percepción y realidad deja expuesta una vulnerabilidad que, en el entorno actual de amenazas digitales, puede traducirse en pérdidas millonarias.

El informe Global Future of Cyber, basado en la opinión de 1,058 líderes de negocio y tecnología de 43 países, muestra que aunque más de la mitad de las empresas (54%) ha integrado la ciberseguridad en sus planes estratégicos y el 76% de los CISOs reporta acceso directo a la alta dirección, solo el 70% ha implementado acciones concretas de preparación. Esto genera una diferencia de 15 puntos porcentuales entre lo que las organizaciones creen que hacen y lo que realmente ejecutan.

Los presupuestos en ciberseguridad siguen en aumento: el 85% de las empresas incrementó su inversión en el último año y el 88% planea hacerlo nuevamente en los próximos doce meses. Sin embargo, el informe advierte que esta confianza declarada no se traduce automáticamente en resiliencia operativa frente a amenazas cada vez más sofisticadas.

Impacto de los incidentes y evolución de las amenazas

Aunque el porcentaje de organizaciones que reportó consecuencias negativas importantes disminuyó del 64% al 52% respecto al año anterior, y las afectaciones operativas bajaron del 66% al 58%, el 78% de las empresas sigue siendo vulnerada y una de cada dos sufre consecuencias significativas cuando ocurre un incidente.

En cuanto a las amenazas, los clásicos como ransomware, malware y exfiltración de datos siguen dominando el panorama, pero el uso adversario de la inteligencia artificial emerge como una preocupación creciente. El 76% de las organizaciones ya trabaja con proveedores que incorporan capacidades de IA en sus servicios de seguridad, y cerca de tres cuartas partes han actualizado sus programas internos para aprovechar el análisis avanzado de amenazas y la supervisión automatizada.

Sin embargo, la misma tecnología está siendo weaponizada por actores maliciosos, quienes utilizan la IA para automatizar ataques, personalizar phishing a escala industrial y evadir sistemas de detección tradicionales. El estudio señala que el uso indebido de la IA ya constituye una amenaza de primer orden en el ecosistema de ciberseguridad.

Desafíos estructurales: talento y complejidad del ecosistema

La externalización acelerada de servicios de seguridad refleja la creciente complejidad del entorno digital: el 74% de las organizaciones aumentó su número de socios tecnológicos de seguridad en el último año, y el 85% prevé seguir ampliando esa red en los próximos cinco años. Aunque esto permite acceder a especializaciones que ninguna empresa puede cubrir sola, también introduce nuevos riesgos al expandir la superficie de ataque y aumentar las dependencias en la cadena de suministro tecnológica.

La escasez de talento especializado sigue siendo el principal cuello de botella, según el informe. No se trata de falta de presupuesto —que crece—, sino de capital humano: no hay suficientes profesionales formados para operar sistemas, interpretar alertas y responder a incidentes con la velocidad que exigen las amenazas actuales.

"Las organizaciones han avanzado significativamente en la construcción de estrategias, obtención de presupuesto y alineación con la alta dirección. Sin embargo, el reto actual consiste en transformar esa confianza en capacidades operativas que permitan responder con agilidad a amenazas cada vez más sofisticadas", advierte el informe de Deloitte.

Luis Artavia, socio líder de asesoría y consultoría de Deloitte, propone una hoja de ruta basada en tres etapas: primero construir una base sólida con procesos claros y datos confiables; luego desarrollar consistencia operativa mediante cultura, liderazgo y disciplina; y finalmente integrar tecnologías avanzadas como la IA para escalar capacidades.

El informe llega en un contexto en el que gobiernos de América Latina y el Caribe, incluida República Dominicana, avanzan en marcos regulatorios de protección de datos y ciberseguridad, aunque con rezago frente a la velocidad de las amenazas. La región enfrenta además una escasez estructural de profesionales en seguridad informática, lo que amplifica la brecha entre estrategia y ejecución identificada a nivel global.

Para las organizaciones dominicanas, el dato más relevante no es el porcentaje de brechas —que puede parecer lejano—, sino la advertencia sobre la distancia entre confianza y preparación, que representa el verdadero desafío para lograr una ciberseguridad efectiva en un entorno de amenazas en constante evolución.

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Sobre el autor

Roberto Martínez

Editor de Tecnología

Ingeniero en sistemas y periodista tecnológico. Fundador de varios blogs de tecnología. Analiza las tendencias digitales que impactan a la República Dominicana.

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