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China lanza primera ruta regular de contenedores por el Ártico para acortar tiempos de transporte

China lanza el primer servicio regular de contenedores por el Ártico, reduciendo a la mitad el tiempo entre Ningbo y Felixstowe y evitando cuellos de botella como el estrecho de Bab al-Mandab.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

jueves, 13 de agosto de 20264 min de lectura

China ha puesto en marcha el primer servicio regular de transporte de contenedores por el Ártico, una iniciativa que busca reducir significativamente los tiempos de tránsito entre Asia y Europa mientras evita los cuellos de botella en rutas marítimas tradicionales afectadas por tensiones geopolíticas.

La compañía china Sea Legend, especializada en los mercados de Turquía y el norte de África, iniciará esta semana un servicio semanal que conectará el puerto de Ningbo, en la costa este de China, con Felixstowe, en el Reino Unido, bordeando la costa norte de Rusia. La ruta ha sido denominada "Ruta de la Seda Polar" en alusión a la histórica vía comercial que unió Oriente y Occidente.

El viaje reducirá a aproximadamente la mitad el tiempo habitual de navegación, pasando de unos 40 días a alrededor de 20, dependiendo de las condiciones del hielo en el Círculo Polar Ártico. Esta reducción se debe al derretimiento estacional del hielo marino, que en verano permite el paso de buques sin la necesidad de rompehielos.

La iniciativa se produce tras un aumento significativo en el tránsito por la Ruta del Mar del Norte, con 23 viajes registrados el verano pasado, frente a los 15 realizados en 2024. Este crecimiento refleja el interés creciente de las compañías navieras en alternativas que eviten zonas de conflicto como el estrecho de Bab al-Mandab, en el Mar Rojo, donde los ataques de los hutíes han generado inestabilidad y aumentado los precios del petróleo.

Según Rahul Khanna, director global de consultoría de riesgos marítimos de Allianz, "ha habido un aumento claro en el tráfico a través del Ártico y la Ruta del Mar del Norte". Los buques ahora ven esta ruta no solo como una oportunidad para ahorrar tiempo y costos, sino también para evitar cuellos de botella geopolíticos y zonas de conflicto.

La Ruta del Mar del Norte está dividida en 28 tramos con normas variables establecidas por la administración rusa, específicamente por Rosatom, la entidad estatal que controla los permisos de navegación en la zona. Aunque Maersk envió el primer buque portacontenedores por esta ruta en 2018 (entre Vladivostok y San Petersburgo), muchas empresas europeas han evitado su uso por preocupaciones ambientales y relaciones tensas con Rusia.

El estudio de la Universidad de Southampton señala que el hielo marino ártico en su máximo invernal se redujo un 5,8 por ciento entre 2024 y 2025, la mayor caída registrada, aunque la extensión máxima se recuperó ligeramente este año, quedando como la segunda más baja de la historia. Este derretimiento acelerado, atribuido al calentamiento global, ha abierto nuevas posibilidades de navegación, aunque también ha generado advertencias sobre riesgos de seguridad y medioambientales.

Como señaló Steven Guilbeault, exministro de Medio Ambiente de Canadá, "el cambio climático aumentará los riesgos de seguridad en el Ártico, sobre todo si hay cada vez más embarcaciones en la región que no provengan necesariamente de países árticos". Además, Malte Humpert, experto en transporte marítimo ártico de High North News, destacó que las empresas europeas han dudado en usar la ruta debido a las relaciones con Rusia y el impacto ambiental.

El interés por la ruta ártica también ha impulsado la construcción de buques especializados: se construyeron 167 barcos con clasificación para navegar entre hielos el año pasado, la cifra más alta en más de una década, y se prevé la construcción de otros 164 este año, según datos de Veson Nautical.

No obstante, la navegación en el Ártico presenta desafíos críticos, como la necesidad de experiencia para maniobrar entre campos de hielo, la posible falla del GPS a esas latitudes y el riesgo de quedar atrapado sin apoyo de rompehielos. Como advirtió Khanna, "existe una gran probabilidad de que los buques queden atascados si no se cuenta con servicios de rompehielos".

Todos los buques deben cumplir con el Código Polar de la Organización Marítima Internacional (OMI), que establece estándares estrictos de seguridad y protección ambiental. Aunque tomar la ruta más corta puede reducir las emisiones de CO₂ por menor consumo de combustible, persisten los riesgos de derrames de contaminantes y la lejanía de servicios de búsqueda y rescate.

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José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.

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