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CEPAL identifica ocho rupturas globales que redefinen el orden mundial y proponen oportunidades para América Latina y el Caribe

CEPAL advierte sobre ocho rupturas globales que redefinen el orden mundial y llama a América Latina y el Caribe a aprovechar sus activos estratégicos para aumentar su influencia frente a nuevos desafíos.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

viernes, 9 de octubre de 20264 min de lectura
CEPAL identifica ocho rupturas globales que redefinen el orden mundial y proponen oportunidades para América Latina y el Caribe
CEPAL identifica ocho rupturas globales que redefinen el orden mundial y proponen oportunidades para América Latina y el Caribe

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió durante su 41.º período de sesiones que el mundo atraviesa ocho rupturas estructurales que están reconfigurando el orden internacional, con profundas implicaciones para el desarrollo de la región. Los debates, realizados en Santiago de los Caballeros, se centraron en las transformaciones del escenario global y sus efectos sobre la seguridad, la economía y la cooperación multilateral.

Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y copresidenta de la comisión, presentó el informe titulado Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica, en el que se analizan las fuerzas que están transformando las relaciones económicas, políticas y de poder a nivel mundial. Según el documento, estas transformaciones exigen una respuesta coordinada y estratégica por parte de los países latinoamericanos y caribeños.

El informe identifica ocho rupturas clave que están redefiniendo el sistema global: la transformación de la globalización, la erosión del multilateralismo, la redistribución del poder hacia un escenario multipolar, los cambios en el poder blando de las grandes potencias, el deterioro de las instituciones democráticas, el avance de la desinformación, el retroceso en los derechos de las mujeres y la pérdida de consenso mundial sobre el cambio climático.

Bachelet enfatizó que la economía mundial ha dejado atrás la etapa de hiperglobalización, caracterizada por la celebración de la interdependencia, para ingresar a una fase en la que prevalecen los objetivos de seguridad nacional, energética, alimentaria y tecnológica. Este cambio, explicó, está impulsado por crecientes tensiones geopolíticas y la búsqueda de autonomía estratégica por parte de los estados.

Frente a este nuevo contexto, la CEPAL plantea que América Latina y el Caribe no deben limitarse a observar pasivamente las transformaciones, sino aprovechar sus propios activos estratégicos para aumentar su margen de acción y influencia en el sistema internacional. Bachelet identificó cinco categorías de fortalezas regionales: capacidades productivas, humanas y financieras; la región como mercado; su influencia política; y su poder blando.

Entre los activos destacados se encuentran sectores productivos de alcance internacional, industrias creativas, empresas emergentes, tecnologías de frontera, sistemas de banca de desarrollo y una población con niveles educativos en aumento. Además, se resaltó que la región constituye un mercado de más de 660 millones de personas, con mecanismos de integración y cooperación que aún pueden profundizarse significativamente.

La expresidenta chilena otorgó especial importancia al Caribe dentro de la estrategia regional, señalando que sus experiencias y características pueden enriquecer el debate sobre el futuro integrado de América Latina y el Caribe. Esta perspectiva fue complementada en la sesión vespertina por Christopher Sinckler, ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior de Barbados, quien advirtió que el alto costo de la vida representa un obstáculo crítico para la integración caribeña.

Sinckler explicó que el aumento sostenido de los precios de los alimentos y los combustibles dificulta que las familias caribeñas cubran sus necesidades básicas, pese a los esfuerzos regionales por ampliar mercados y facilitar el comercio. Según el funcionario, la integración debe traducirse en beneficios concretos para la población, no limitarse a acuerdos entre gobiernos o mecanismos institucionales.

Los alimentos y los combustibles fueron identificados por Sinckler como dos de los ámbitos donde las presiones internacionales repercuten directamente en la vida cotidiana, generando tensiones para cumplir con compromisos sociales, empresariales y ambientales en un contexto global cada vez más costoso y menos favorable a la cooperación.

La CEPAL concluye que, aunque el entorno internacional se vuelve más complejo y competitivo, América Latina y el Caribe poseen recursos y capacidades que pueden ser revalorizados en esta nueva era geopolítica, siempre que se actúe con unidad, visión estratégica y enfoque en el desarrollo inclusivo y sostenible.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.