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Bernabé Lagrule: Los hijos necesitan padres presentes, no perfectos

Bernabé Lagrule afirma que los hijos necesitan padres presentes, no perfectos, y que cuidar la salud es un acto de amor y responsabilidad familiar.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

martes, 14 de julio de 20264 min de lectura

Bernabé Lagrule, especialista en salud y bienestar con más de 20 años de experiencia acompañando a hombres en procesos de transformación física y emocional, asegura que los hijos no requieren un padre perfecto, sino uno presente. Según su análisis, la visión tradicional de la paternidad como rol exclusivo de proveedor y protector debe evolucionar para priorizar la presencia emocional y el acompañamiento diario.

Detrás de los objetivos físicos, como bajar de peso o aumentar masa muscular, Lagrule identifica cargas emocionales profundas: estrés por sostener económicamente a la familia, miedo a no sentirse suficiente, culpa por tiempo no dedicado a los hijos y heridas de la infancia. Afirma que muchos hombres llegan a su consulta buscando mejorar su condición física, pero descubren que el verdadero peso que cargan está en su corazón, no en su cuerpo.

La carga de los modelos de masculinidad

Para el especialista, una de las mayores barreras proviene del modelo de masculinidad con el que crecieron generaciones de hombres: se les enseñó que llorar era debilidad, que debían resolver todo solos y que el valor de un padre se medía únicamente por su capacidad de proveer. Bernabé Lagrule insiste en que ser padre nunca ha sido solo llevar dinero a la casa, sino estar emocionalmente disponible.

Su propia historia refleja esta realidad: creció con escasa presencia paterna, vio a su padre por primera vez junto a su madre a los siete años y, dos años después, vivió uno de los momentos más difíciles de su infancia al verlo alejarse de la familia, integrada por seis hermanos. Este experiencia lo llevó a tomar una decisión transformadora: el perdón.

"No porque estuviera de acuerdo con lo que ocurrió ni porque el dolor desapareciera de inmediato, sino porque entendí que el resentimiento termina encarcelando a quien lo guarda. El perdón libera mucho más al que perdona que al perdonado"

Ese proceso estuvo acompañado por una promesa personal: romper el ciclo. Hoy, sus dos hijos han tenido un padre presente, aunque no perfecto. Según Lagrule, la perfección no existe, pero sí la decisión de estar en los momentos importantes, escuchar, corregir con amor y acompañar.

La paternidad trasciende la sangre

Además de ser padre de sus hijos, Lagrule se ha convertido en figura paterna para algunos de sus hermanos y sobrinos, experiencia que reforzó su convicción: ser papá no siempre depende de la sangre, sino de la presencia, el ejemplo, la protección y el amor que se decide ofrecer.

Advierte que el pasado puede explicar la historia de una persona, pero no debe justificar la repetición de patrones familiares dañinos. Desde su trabajo profesional, observa un aumento de padres afectados por obesidad, diabetes, hipertensión, ansiedad, agotamiento y bajos niveles de testosterona, condiciones que en muchos casos pudieron prevenirse.

Muchos retrasan chequeos médicos o abandonan la actividad física porque creen que primero están las responsabilidades familiares. Sin embargo, Lagrule insiste en que cuidar la salud también es una responsabilidad con los hijos: entrenar no es vanidad, es una decisión de amor, y alimentarse mejor es una inversión para poder disfrutar más cumpleaños, graduaciones, conversaciones y abrazos.

Destaca que dormir adecuadamente, controlar el estrés y atender la salud mental forman parte del compromiso de ser un padre presente. En el contexto del Día de los Padres, invita a ir más allá de los regalos materiales: más que una corbata o un reloj, regalar tiempo, una conversación sin distracciones y un abrazo sincero.

Finalmente, dirige un mensaje a quienes recuerdan a sus padres desde la ausencia: el amor permanece en los valores, enseñanzas y ejemplos recibidos. Y a quienes sienten que cometieron errores en la crianza: nunca es tarde para pedir perdón, reconstruir una relación o dar el abrazo que se ha pospuesto demasiado tiempo.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.

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