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La basura espacial cae a la Tierra casi cada semana, alertan expertos

Restos de satélites y cohetes regresan a la Tierra casi cada semana, según la Fuerza Espacial de EE.UU., generando riesgos y vacíos legales ante el crecimiento de las megaconstelaciones.

Isabella Santos

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

viernes, 31 de julio de 20264 min de lectura

La cantidad de residuos espaciales que regresan a la Tierra de forma descontrolada ha aumentado significativamente en los últimos años, alcanzando una frecuencia casi semanal según datos de la Fuerza Espacial de Estados Unidos citados por The New York Times. Este fenómeno, antes considerado raro, se ha convertido en una preocupación creciente para gobiernos y agencias espaciales debido al auge de los lanzamientos y la proliferación de satélites en órbita.

En el último año, se registraron cerca de 820 alertas por objetos que reingresaron a la atmósfera terrestre, frente a apenas 110 hace una década. Este aumento se debe principalmente al crecimiento exponencial de la actividad espacial: más de 300 cohetes despegaron en 2023, casi cuatro veces más que diez años antes, mientras decenas de miles de satélites permanecen actualmente en órbita y muchos de ellos terminarán reingresando al concluir su vida útil.

Objetos con un peso superior a una tonelada regresan al planeta aproximadamente una vez por semana, según expertos consultados por el diario estadounidense. Aunque la mayor parte del material se desintegra durante el reingreso o cae sobre el océano Pacífico, algunos componentes sobreviven al intenso calor y alcanzan la superficie terrestre, representando un riesgo potencial para zonas pobladas.

Incidentes documentados en varios continentes

El reportaje de The New York Times documenta múltiples casos de caída de restos espaciales en distintas regiones del mundo. Entre ellos figura el impacto de un fragmento de la Estación Espacial Internacional sobre una vivienda en Florida en 2024; piezas de un cohete de SpaceX halladas cerca de un centro comercial y un aeropuerto en Polonia; la caída de un satélite chino sobre las islas Canarias; y hallazgos de escombros en Australia y Filipinas.

Uno de los casos más destacados ocurrió en Mukuku, Kenia, donde un enorme anillo metálico de un cohete, del tamaño de un autobús escolar y varias toneladas de peso, cayó sobre terrenos agrícolas tras sobrevivir al reingreso atmosférico. El objeto, que debería haberse desintegrado completamente, permaneció bajo investigación durante más de cuatro meses antes de confirmarse que pertenecía a un antiguo cohete francés utilizado para lanzar un satélite estadounidense. Hasta la fecha, los afectados no han recibido compensación.

Desafíos legales y tecnológicos ante la nueva carrera espacial

El aumento de los residuos espaciales pone en evidencia las limitaciones del marco jurídico internacional. Los tratados de la ONU sobre responsabilidad por objetos espaciales fueron diseñados durante la Guerra Fría, cuando la actividad orbital era mínima y dominada por Estados. Hoy, con la expansión de las megaconstelaciones satelitales lideradas por empresas privadas como SpaceX —que mantiene más de 10.000 satélites en órbita y busca autorización para desplegar muchos más—, estos marcos resultan insuficientes.

Aunque SpaceX inicialmente afirmaba que sus satélites se destruían completamente al reingresar, posteriormente reconoció que hasta un 5 % de la masa de algunos aparatos puede sobrevivir y llegar al suelo. Determinar el origen de los fragmentos es un proceso complejo que puede tardar meses, lo que complica la aplicación de los tratados internacionales de responsabilidad, que solo entran en juego cuando el objeto proviene de otro Estado.

Si el objeto pertenece a una empresa o agencia del mismo país afectado, la compensación depende de la legislación nacional. Sin embargo, la identificación del propietario suele ser lenta y costosa, dejando a las víctimas sin respuestas inmediatas.

Aunque los expertos coinciden en que la probabilidad de que una persona sea alcanzada por basura espacial sigue siendo baja —incluso menor que la de ser impactada por un rayo—, advierten que el riesgo de lesiones podría aumentar durante la próxima década si no se desarrollan materiales que se destruyan completamente durante el reingreso y no se establecen normas más estrictas para el diseño y el final de vida de los satélites.

La expansión de la actividad espacial, impulsada tanto por programas gubernamentales como por empresas privadas, continúa acelerándose. Mientras se despliegan constelaciones para internet global, observación terrestre y comunicaciones, la comunidad internacional enfrenta el desafío de actualizar sus marcos regulatorios para garantizar la seguridad en tierra y en órbita.

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Sobre el autor

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

Apasionada del deporte dominicano. Cubre béisbol de Grandes Ligas, baloncesto y eventos deportivos nacionales. Comunicadora social de PUCMM.

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