Nacional

Bajo el mismo sol: la película dominicana que representa al país en los Goya 2027

La película dominicana 'Bajo el mismo sol', dirigida por Porra, representa al país en los Goya 2027 y explora la unión de tres personajes en la selva de La Española en 1819.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

miércoles, 2 de septiembre de 20264 min de lectura

Bajo el mismo sol es una de las propuestas más destacadas del cine dominicano en lo que va del año y ha sido seleccionada para representar a la República Dominicana en la categoría iberoamericana de los Premios Goya 2027. La película, dirigida por Porra, marca su primer largometraje sin la colaboración habitual de la cineasta argentina Silvina Schnicher, con quien había trabajado previamente en Tigre (2017) y Carajita (2021).

Ambientada en 1819 en la isla de La Española, la historia sigue a Lázaro (David Castillo), quien hereda de su padre la misión de establecer una fábrica de seda en territorio dominicano, una tarea que percibe más como una carga que como una oportunidad. A su alrededor se unen Mei (Valentina Shen Wu), una tejedora china de una familia dedicada al oficio, y Baptiste (Jean Johnny), un desertor del ejército haitiano que había luchado contra los franceses. El elenco se completa con Toni Regueiro, quien interpreta a un vicario colonial, cuya presencia simboliza el poder de la corona española en el territorio conquistado.

El guion, escrito por Porra junto a Ulla Prida, no se centra en los aspectos técnicos de montar una fábrica en la selva, sino en el proceso mediante el cual tres personas de origen, estatus social y cultural completamente distintos aprenden a depender unas de otras. La película explora cómo las jerarquías coloniales se desdibujan en el aislamiento de la jungla, donde los personajes son reducidos a su esencia humana, lejos de los títulos, oficios o pasados que los definían en la sociedad.

Se destacan momentos como el silencio compartido entre Lázaro y Mei, que construye una relación atípica dentro del contexto de esfuerzo y supervivencia, y la escena en la que Baptiste encuentra unas gafas en medio de la selva y las interpreta como un milagro, reflejando su miopía literal y metafórica. Estas situaciones sirven como metáforas de la búsqueda de comprensión y conexión más allá de las divisiones impuestas por el colonialismo.

La elección de 1819 como año histórico es significativa: ocurre apenas tres años antes de que Haití ocupara todo el territorio de La Española en 1822, en un periodo de tensión entre las potencias europeas y el recién nacido estado haitiano, con la Iglesia aún funcionando como brazo administrativo del poder colonial español. Este contexto permite que la película ofrezca una reflexión sobre las decisiones individuales dentro de estructuras de poder opresivas, sin perder de vista las angustias universales frente a la expectativa y el esfuerzo.

En cuanto al elenco, David Castillo, reconocido en España por su papel cómico en la serie Aída, ofrece una interpretación dramática de Lázaro como un hombre abrumado por un legado que no eligió, más preocupado por el éxito que por la gloria de la conquista. Valentina Shen Wu debuta en el cine con un personaje cuya habilidad artesanal le otorga cierto poder en el contexto social de la época, aunque su rol la obliga a reprimir su plena competencia. Jean Johnny bautiza a Baptiste desde la fragilidad física más que desde el heroísmo militar, ofreciendo un matiz poco común en las representaciones de figuras haitianas en el imaginario colonial caribeño.

Un aspecto destacado de la película es el uso del entorno: la selva dominicana no es solo un telón de fondo, sino un personaje activo que despoja a los protagonistas de sus identidades previas. Lejos de los centros urbanos y las estructuras sociales que sustentaban sus jerarquías, Lázaro, Mei y Baptiste son vistos por lo que realmente son. Este aislamiento geográfico funciona como un recurso narrativo que sustituye la necesidad de diálogos explicativos.

En el plano técnico, la dirección de fotografía de Sebastian Cabrera Chelin muestra una confianza formal en el movimiento de la cámara por la selva, influenciada más por las condiciones reales del rodaje que por un plan estético preconcebido. El diseño de sonido, a cargo de Andrew Galletly y Bernat Fortiana, refuerza la sensación de inmersión física antes que una reconstrucción estilizada de la época.

Bajo el mismo sol se inscribe en el eje temático del cine dominicano que apuesta por la recreación histórica, un género que enfrenta desafíos logísticos y presupuestarios. No obstante, la película logra trascender la mera anécdota al crear nexos entre los conflictos individuales y los grandes movimientos históricos, llevando la historia colonial a nuevas generaciones mediante un enfoque visual, accesible y emotivo.

Compartir artículo

Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

Bajo el mismo sol: la película dominicana que representa al país en los Goya 2027 | Noticias Daily