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Arzobispo de Santo Domingo identifica desafíos pastorales en era urbana y digital

El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplán, identifica el crecimiento urbano, la caída de vocaciones y el impacto digital como los principales desafíos pastorales para la Iglesia católica en la actualidad.

Francisco Herrera

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

jueves, 15 de enero de 20263 min de lectura
Arzobispo de Santo Domingo identifica desafíos pastorales en era urbana y digital
Arzobispo de Santo Domingo identifica desafíos pastorales en era urbana y digital

El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, ha señalado que la Iglesia católica enfrenta desafíos pastorales complejos derivados del crecimiento urbano, la transformación social, la movilidad laboral y el impacto de las redes sociales. Estas declaraciones fueron realizadas durante su participación en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio.

Desafíos en la Arquidiócesis

Morel Diplán, quien llegó a la Arquidíócesis de Santo Domingo hace dos meses tras servir como obispo auxiliar de Santiago y obispo de La Vega, se encuentra en una fase de reconocimiento de la realidad local. La arquidiócesis, una de las más extensas del país, cuenta con aproximadamente 160 parroquias distribuidas en cuatro vicarías territoriales, además de un numeroso cuerpo de sacerdotes, religiosos y religiosas.

El prelado indicó que se ha integrado al plan pastoral y administrativo existente para potenciar el trabajo en curso. Uno de sus ejes prioritarios será el acompañamiento cercano a los sacerdotes, a quienes considera fundamentales para la labor evangelizadora.

"Los sacerdotes también necesitan de nuestra parte. Nuestra primera misión es acompañarlos para que juntos podamos responder mejor a la tarea evangelizadora", expresó.

Preocupación por las vocaciones y la familia

Morel Diplán manifestó una preocupación real por el relevo generacional en el clero. Aunque la arquidiócesis cuenta con unos 230 sacerdotes, el número de seminaristas ha disminuido significativamente, pasando de 60 a entre 30 y 40 aspirantes en comparación con años anteriores.

Subrayó que la promoción vocacional debe comenzar en la familia, advirtiendo que sin familias sólidas no habrá vocaciones sacerdotales, religiosas o profesionales comprometidas.

"Para nosotros, la formación familiar es una prioridad, porque sin familia no solamente no tendremos vocaciones, nosotros no tendremos buenos ciudadanos", afirmó.

Por su parte, monseñor José Amable Durán, obispo auxiliar de Santo Domingo, mencionó que a través del proyecto "Samuel" realizan encuentros con jóvenes para la promoción vocacional y destacó la importancia de fortalecer el sector educativo para formar personas con principios y valores cristianos.

La pastoral urbana y digital como reto

Morel Diplán explicó que factores como la migraón campo-ciudad, el crecimiento vertical de la vivienda y las nuevas dinámicas laborales han transformado profundamente los métodos de evangelización. Reflexionó sobre cómo acceder a espacios como torres de apartamentos que albergan más de cien familias, una realidad muy distinta a la de las décadas de 1970 u 1980.

Insistió en la necesidad de desarrollar una pastoral urbana con propuestas claras y diferenciadas, adaptadas a cada territorio y que considere el uso de redes sociales, los distintos horarios laborales y los nuevos entornos digitales. Durán coincidió, destacando el valor de las comunidades parroquiales organizadas por sectores y el uso de medios digitales como herramientas clave para llegar, por ejemplo, a enfermos o personas que no pueden asistir presencialmente.

El padre José Luis de la Cruz, rector de la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD), afirmó que la Iglesia ha tomado conciencia de estos cambios acelerados y ha comenzado a desarrollar nuevas estrategias de evangelización para entornos urbanos y digitales.

Aclaraciones sobre relaciones y financiamiento

Morel Diplán aclaró que mantiene una relación armónica y de colaboración con el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, desmintiendo cualquier percepción de conflicto. Explicó que su rol como arzobispo coadjutor, con derecho a sucesión, responde a una disposición pastoral para garantizar continuidad.

Finalmente, respecto al financiamiento, aclaró que la Iglesia católica no es sostenida por el Gobierno, sino que recibe una colaboración económica limitada y regulada, similar a otras instituciones sin fines de lucro. Cada diócesis del país recibe aproximadamente 500 mil pesos mensuales, fondos que se destinan a proyectos sociales, educativos y comunitarios.

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Sobre el autor

Francisco Herrera

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Periodista investigativo con enfoque en transparencia gubernamental y casos de corrupción. Premio Nacional de Periodismo 2022.

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