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Argentina se prepara para la final con rituales y supersticiones arraigados en la cultura futbolera

Argentinos mantienen rituales y supersticiones como no lavar camisetas, comer siempre lo mismo o evitar ver los partidos, creyendo que influyen en el desempeño de la selección en la final contra España.

Isabella Santos

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

viernes, 17 de julio de 20264 min de lectura

Argentina se prepara para vivir una nueva final del mundo con una amplia variedad de rituales y supersticiones que forman parte del folclore futbolero del país. Conocidas localmente como cábalas, estas prácticas se repiten en hogares de todo el territorio cada vez que la selección nacional disputa un partido importante, especialmente en instancias decisivas como la final contra España.

Entre las cábalas más comunes se encuentran sentarse siempre en el mismo lugar frente al televisor, no lavar la camiseta utilizada durante los partidos, comer el mismo menú antes del encuentro o incluso evitar mirar el juego para atraer buena suerte. Estas costumbres, lejos de ser aisladas, se multiplican en cada torneo y son transmitidas de generación en generación como parte de una tradición colectiva.

Andrea Gómez, residente de las afueras de Buenos Aires, ejemplifica este comportamiento familiar: se reúne para cada partido con sus dos hijos y tres nietos en su casa, donde mantienen estrictamente la misma disposición de muebles en la sala de estar y retrasan el almuerzo hasta que comience el encuentro, ajustando incluso los horarios para que coincida con el inicio del partido.

Otro ejemplo es el de Walter Reynoso, quien viajó mil kilómetros desde San Rafael, Mendoza, para ver los partidos en la capital, repitiendo la rutina que siguió durante la coronación de Argentina en Catar 2022: ir siempre a la misma parrilla antes del partido y vestir la misma camiseta durante todos los encuentros, una práctica compartida por muchos aficionados, como David Vallarino, quien asegura no lavar su camiseta desde los festejos anteriores y mantenerla así hasta la final.

Entre los jóvenes, se ha popularizado desde Catar 2022 colocar en el congelador los cromos de los jugadores rivales o sus nombres escritos en papel como método para neutralizar su rendimiento. Otras variantes incluyen hábitos muy específicos, como el de María Sol Noguera, quien viste el mismo poncho celeste y blanco en cada partido y, al minuto 60, come el mismo helado que consumía cuando Lionel Messi anotó el 2-0 contra Argelia en un duelo previo. Por su parte, Valentina Moreno opta por no ver el encuentro en absoluto, saliendo de casa al inicio del partido con la creencia de que su ausencia trae buena suerte al equipo.

Estas cábalas también generan dinámicas sociales complejas: algunos aficionados evitan ver los partidos con personas que estuvieron presentes en derrotas anteriores, mientras que otros excluyen invitados para mantener exactamente el mismo grupo que celebró un triunfo previo, buscando reproducir las condiciones emocionales y ambientales asociadas al éxito.

El fenómeno no se limita a los hinchas. Jugadores como Leandro Paredes y Rodrigo De Paul mantienen una ritualidad propia: ingresan al campo minutos antes del inicio de cada partido y comparten caramelos en el círculo central, una costumbre iniciada en la Copa América de 2021 y preservada incluso en partidos amistosos.

Hasta el presidente Javier Milei ha admitido que su decisión de no viajar a la final ante España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey estuvo influenciada por una cábala, ya que ha seguido todos los partidos de la selección desde la residencia presidencial en las afueras de Buenos Aires junto a su hermana. Un precedente similar ocurrió en 2022, cuando el entonces presidente Alberto Fernández justificó su ausencia en la final ante Francia por el mismo motivo, aunque algunos analizan estas decisiones como un intento de evitar ser considerados responsables de una eventual mala suerte, conocida en la jerga local como mufa.

El término cábala, cuyo origen proviene de la tradición mística judía, ha sido adoptado en el lenguaje cotidiano argentino para designar cualquier costumbre o superstición asociada a la buena suerte, particularmente en el ámbito deportivo. Para muchos, estas prácticas no son meras supersticiones, sino rituales imprescindibles cuya omisión podría, según creen, influir negativamente en el resultado del partido.

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Sobre el autor

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

Apasionada del deporte dominicano. Cubre béisbol de Grandes Ligas, baloncesto y eventos deportivos nacionales. Comunicadora social de PUCMM.

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