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Abogada de víctimas del Jet Set acusa a Espaillat de dolo eventual por ignorar advertencias

La abogada de las víctimas del Jet Set acusó a los Espaillat de dolo eventual por ignorar advertencias de riesgo, incluyendo filtraciones y caídas de fragmentos del techo antes del colapso.

Carmen Rodríguez

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

viernes, 9 de octubre de 20263 min de lectura

Emery Rodríguez, abogada representante de las víctimas de la tragedia del Jet Set, sostuvo ante el tribunal que Antonio y Maribel Espaillat conocían las señales de peligro existentes en el establecimiento antes del desplome del techo y, pese a ello, decidieron mantener la actividad.

Durante su intervención, Rodríguez cuestionó la responsabilidad de los imputados al afirmar: «A usted se le advirtió, irresponsable; usted conoce el riesgo, irresponsable; y a usted se le dio la oportunidad, irresponsable, de parar una fiesta». Estas declaraciones formaron parte de su argumento para que los hechos sean calificados como dolo eventual, figura jurídica que aplica cuando se prevée un resultado grave y se acepta el riesgo al actuar.

La abogada señaló que, antes del colapso, se produjeron situaciones que, según su criterio, evidenciaban un riesgo inminente. Entre ellas, citó el testimonio de Gregory Adames, quien declaró que a las 11:07 de la noche recomendó a Maribel Espaillat suspender el evento por las condiciones observadas.

Además, Rodríguez mencionó que Norberto recibió el impacto de fragmentos del techo o plafones momentos antes del derrumbe total, lo que, a su juicio, constituía una señal clara de peligro que debió motivar la suspensión inmediata de la fiesta.

«¿Por qué no se suspendió? ¿No tenían ahí una evidente muestra de peligro y de riesgo?», preguntó la letrada, enfatizando que incluso si no se esperaba el colapso total, el riesgo de que una parte de la estructura cayera y causara lesiones o muertes era suficiente para actuar.

Otro punto central de su argumento fue la presencia de filtraciones de agua en el establecimiento, las cuales, según afirmó, se venían produciendo con anterioridad. Sostuvo que el local debió permanecer cerrado desde el 5 de abril hasta que se resolvieran los problemas estructurales existentes.

En lugar de suspender la actividad, Rodríguez denunció que se retiraron elementos del área afectada y se colocó a un agente de seguridad en el lugar, quien también perdió la vida en la tragedia. Afirmó que, en este contexto, los intereses económicos prevalecieron sobre la seguridad de las personas, llegando a expresar: «El dinero importó más que toda la gente que se murió ahí».

La defensa de Antonio Espaillat, por su parte, sostiene que no se ha demostrado que él conociera el riesgo de colapso ni que aceptara la posibilidad de un desenlace mortal, considerando que los hechos corresponden a negligencia y no a dolo eventual.

La representación de las víctimas insiste en que las advertencias previas y los incidentes ocurridos dentro del establecimiento fueron suficientes para reconocer el peligro y tomar medidas preventivas, lo que, según su postura, configura una conducta que trasciende la mera imprudencia.

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Carmen Rodríguez
Sobre el autor

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.