Abinader asume presidencia del PRM mientras ejerce el poder ejecutivo
Luis Abinader asume la presidencia del PRM mientras ejerce el Poder Ejecutivo, siguiendo una tradición dominicana de líderes que dirigen sus partidos durante o tras su gestión gubernamental.
Carmen Rodríguez
Editora en Jefe

Luis Abinader fue proclamado presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para el período 2026-2030 durante una Asamblea Nacional de Delegados celebrada el pasado domingo, asumiendo así la conducción formal del partido oficialista mientras aún ocupa la Presidencia de la República, cargo que ejercerá hasta agosto de 2028.
La elección de Abinader se enmarca en una práctica recurrente en la política dominicana, donde los mandatarios asumen la dirección de sus organizaciones políticas durante o al final de su gestión gubernamental. Esta decisión no solo refleja una lógica histórica, sino que también posiciona al jefe de Estado como figura central de la estructura partidaria que sustenta su gobierno.
La nueva dirección nacional del PRM quedó integrada por Deligne Ascención como primer vicepresidente ejecutivo; Milagros Ortiz Bosch como segunda vicepresidenta; Eddy Olivares como tercer vicepresidente; Nelson Arroyo como cuarto vicepresidente; y Salvador Ramos como quinto vicepresidente. Asimismo, Juan Garrigó Mejía fue electo secretario general, reemplazando a Carolina Mejía, mientras que Gloria Reyes asumirá como secretaria de Organización.
En sus redes sociales, el presidente Abinader expresó su gratitud: "Agradezco a mis compañeros el honor de elegirme como presidente del @PRM_Oficial". Esta proclamación ocurre a dos años de las elecciones presidenciales de 2028, momento en el que el partido deberá definir su liderazgo y la figura que eventualmente competirá por la Presidencia tras el segundo y último mandato constitucional de Abinader.
El artículo contextualiza esta decisión dentro de una tradición política dominicana, citando precedentes como el de Joaquín Balaguer, quien mantuvo un control prolongado sobre el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) durante décadas, tanto en el poder como en la oposición; y el de Leonel Fernández, quien presidió el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) desde 2001 mientras ejercía la Presidencia, hasta su renuncia en 2019 tras desacuerdos internos que llevaron a la creación de la Fuerza del Pueblo.
También se menciona el caso de Danilo Medina, quien, tras dejar la Presidencia en 2020, fue elegido presidente del PLD en marzo de 2021, asumiendo el liderazgo del partido desde la oposición tras 16 años de gobierno consecutivo del PLD y la salida de Fernández.
Aunque cada caso responde a circunstancias específicas, todos comparten una lógica común: la concentración del liderazgo partidario alrededor de la figura presidencial, ya sea en ejercicio o reciente exmandatario, como mecanismo de cohesión y continuidad orgánica.
Compartir artículo
Carmen Rodríguez
Editora en Jefe
Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Te puede interesar
Más noticias de Política

Arnulfo Arias: El líder democrático que enfrentó los golpes de Estado en Panamá
Arnulfo Arias, nacido en 1901, fue tres veces presidente de Panamá y símbolo de la democracia frente a los golpes militares. Murió en el exilio en 1988.

Congreso dominicano prioriza reformas pendientes en nueva legislatura
El Congreso dominicano inicia nueva legislatura con enfoque en leyes pendientes como Código Civil, Ciberseguridad, Seguridad Social y reformas a Policía Nacional y Educación.
PRM define estructuras de poder rumbo a las elecciones presidenciales de 2028
El PRM comienza a definir sus estructuras de poder rumbo a las elecciones de 2028, con alineamientos detrás de David Collado, Carolina Mejía y otros aspirantes tras el retiro de Yayo Sanz Lovatón.

Seis años de gobierno de Luis Abinader: logros, desafíos y promesas pendientes
Luis Abinader cumple seis años de gobierno con avances en economía e infraestructura, pero enfrenta críticas por obras pendientes y promesas no cumplidas como la presa de Monte Grande y el hospital pediátrico de Azua.