Política

Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia con énfasis en seguridad y religiosidad

Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia en una ceremonia marcada por énfasis en seguridad, religiosidad y simbolismo militar, generando debate sobre el carácter laico del Estado.

Carmen Rodríguez

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

viernes, 7 de agosto de 20264 min de lectura

Abelardo de la Espriella se posesionó este viernes como presidente de Colombia en un acto de casi tres horas que se realizó por primera vez en la historia moderna fuera de Bogotá. El evento comenzó en el auditorio de una universidad privada, donde llegaron delegaciones internacionales, congresistas y altos funcionarios del nuevo gobierno. Allí se realizó el juramento y la imposición de la banda presidencial.

Tras la toma de juramento de De la Espriella y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, se vivió un momento inusual: el auditorio se puso oscuro y apareció la cantante Maía interpretando una versión de "Aleluya" de Leonard Cohen. A continuación, se desarrolló una sucesión de oraciones de líderes de diferentes denominaciones religiosas, que se prolongó durante 28 minutos y generó debate público.

El primero en hablar fue David Michaan, Gran Rabino de la Comunidad Hebrea Sefaradí, quien terminó su discurso con un "viva Israel", lo que fue interpretado como una señal del giro radical del nuevo gobierno frente al conflicto en Medio Oriente. De la Espriella ha anunciado que tendrá a Israel como uno de sus principales aliados en seguridad y que moverá la embajada a Jerusalén, en contraste con la posición de su antecesor, Gustavo Petro, quien rompió relaciones con Israel por su ofensiva en Gaza.

Luego tomó la palabra el pastor cristiano Eduardo Cañas, fundador de la Iglesia Manantial de Vida Eterna y representante prominente de los evangélicos en Colombia. Desde la campaña, las iglesias cristianas se convirtieron en una fuente importante de apoyo para De la Espriella, y este sector tendrá representación en el nuevo gabinete, incluyendo al ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, y la ministra de Educación, Viviane Morales, quienes construyeron su capital político en iglesias evangélicas.

El momento religioso concluyó con la intervención del capellán de la Presidencia y el presidente de la Conferencia Episcopal, en representación de la Iglesia católica. La senadora Jennifer Pedraza criticó el acto en su cuenta de X, afirmando que se retiró para no participar de "una ceremonia que abiertamente amenaza la naturaleza laica del Estado colombiano que es un mandato constitucional" y agregó que "empiezan incumpliendo su primera promesa: respetar la Constitución".

La religiosidad de De la Espriella fue un tema durante la campaña, pues en el pasado se declaró ateo. Según ha explicado, se convirtió a la fe hace seis años y ha dejado claro que la religión tendrá un lugar central en su gobierno. Apenas días antes de la posesión, se lo vio en un retiro espiritual junto a su gabinete, de rodillas y con la biblia en la mano. Sus últimas palabras en el discurso de posesión fueron: "Que viva cristo rey".

Tras las oraciones, el presidente se trasladó al Batallón Pichincha, un histórico cantón militar donde hubo un atentado fallido hace tres meses. Desde allí, frente a una pantalla que mostraba la bandera de Colombia, pronunció su discurso de más de una hora. Solo estuvieron presentes escuadrones militares; los asistentes al acto de posesión permanecieron en el auditorio viendo la transmisión.

De la Espriella había anunciado su intención de posesionarse en un cuartel militar como símbolo de respaldo a la fuerza pública y para marcar el inicio de su política de mano dura en seguridad. Aunque el acto fue discutido por las implicaciones simbólicas de un juramento en contexto militar, logró cumplir con su voluntad, al menos en parte.

En su discurso, el presidente enfocó su mensaje en seguridad: "La seguridad no se construye con concesiones al crimen, sino con autoridad y constancia", señaló y ordenó inmediatamente a las tropas confrontar a las estructuras criminales. "Reafirmo mi intención de derrotar sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales que amenazan la libertad de Colombia", agregó. También declaró: "El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano", en alusión a su apodo, y concluyó diciendo que "la opción del diálogo está completamente agotada".

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Sobre el autor

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

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